El verdadero sentido de la Misión es el
envío, es decir, la presencia en los diversos
ambientes de personas que, imbuidas de
amor y fe, anuncian la Buena Nueva de Jesucristo
a sus semejantes. En las circunstancias
que hoy vivimos, esa misión evangelizadora
se torna vital porque, entre
otras razones, “el cristianismo no sería
plenamente fiel a las exigencias del Evangelio
si permaneciera en una simple adhesión
intelectual a las enseñanzas de la
Iglesia, sin decidirse a una acción concreta”.
En esta edición :
LOS DESAFÍOS
DE LA MISIÓN
del padre Fernando
de la Vega.